domingo, 13 de marzo de 2011

Pesadilla cosmética.

Después de mucha crema exfoliante, mucho aloe vera, mucha baba de caracol, no sé, después de mucha neurosis con el tema una mujer consigue tener las manos completamente suaves, el nivel máximo de suavidad, un 100%, un absoluto. Pero el destino se ríe en su cara, sus manos ahora tienen un índice de rozamiento 0 y es completamente incapaz de coger nada, todo le resbala, sus manos son tan suaves que son completamente inútiles, no puede coger ni una puta taza. Se tiene que inventar pequeñas liturgias siempre que quiere coger algo, mojar las manos en agua y meterlas en un cubo de arena para rebozarlas para que así ofrezcan algo de resistencia, encima tiene que hacerlo rapidísimo porque sino el agua se le escurre. En la teletienda ni siquiera le avisaron de que eso pudiera pasar y los lleva a juicio. Va al juzgado con sus dedos de croqueta sosteniendo un maletín. En el maletín ni siquiera lleva nada, sólo lo lleva para mostrar su drama. Es una farsante desde el principio. ¿A qué venía esa obsesión con suavizarse tanto las manos?

jueves, 10 de marzo de 2011

Mantén tu puesto de trabajo


Estoy a punto de batir mi récord absoluto de permanencia en un mismo empleo así que ya estoy en la posición de dar consejos sobre el tema, de acogeros bajo mi brazo y empezar a divagar en vuestras narices como si me hubiera llegado la senectud, váis a oler mi aliento a zarzaparrilla hasta que tengáis náuseas. Dejad que sea vuestro mentor laboral por un día joder, hacedme caso, que hoy os traigo material del bueno.

¿Cuál es la manera más segura de mantener un puesto laboral? ¿Hacer bien el trabajo? Sí claro, pero eso es trampa. Es como un chiste de vómitos o de amputaciones: aunque sea malísimo te ríes. Eso es jugar sucio, ir por el camino fácil, es muy comercial joder, no me seáis mierdas, no vendáis vuestros culos al mainstream. Hacer bien tu trabajo no tiene ningún mérito. La verdadera aventura comienza cuando intentas mantener tu puesto de trabajo haciéndolo mal. ¿Cómo? preguntarán miles de lectores ávidos de superar su propio récord en el buscaminas una y otra vez desde sus oficinas hasta el fin de los días.

Es más fácil de lo que parece. Pensadlo. Para que os despidan algún encargado de personal o similar tiene que comunicaros la noticia y es bastante fácil saber quién es el responsable de esas labores en cada empresa. Acojonad a ese medianía, que os tenga miedo desde el primer día, que piense que sois peligrosos, que sois capaces de echarle abajo la barraca a la mínima. Pero sin pasaros, no puede tener pruebas contra vosotros. Murmurad a su paso amenazas inconexas, haced comentarios ambiguos sobre sus hijos, dadle la mano con fuerza todas las mañanas mirándole fíjamente a los ojos. Tenéis que hacerle pensar que si os despide, a la mañana siguiente pasarán cosas, cosas con machetes y fuego, mucho fuego, FUEGO A TOPE*.

Pero cuidado, sólo lo tiene que saber él, sólo tiene que tener miedo él, si varias personas se juntan y se posicionan en vuestra contra podrían envalentonarse y despediros descubriendo toda vuestra farsa. Tenéis que aislarle en su pánico, convertirle en ese primer testigo de las películas de terror, ese pobre diablo que ha contemplado el horror y al que nadie cree.

Sentid su miedo, regodearos en su pánico mientras pasáis las horas muertas en la oficina mirando al techo, cumpliendo el sueño americano, haciendo girar la rueda del capital, prosperando.

*En un momento de El Cuervo, dos malvados punks gritan por la calle '¡Fuego a tope! ¡Fuego a Tope!' en lo que la crítica cinematográfica ha considerado universalmente como la mejor y más sutil caracterización de un antagonista.

jueves, 3 de marzo de 2011

Análisis publicitario de periodicidad imprevisible: Danacol


Hoy ha arrancado una campaña de Danacol en youtube con Indurain como protagonista. Prescriptor famoso, empezamos mal. Prescriptor famoso y deportista, cada vez peor. Prescriptor famoso y deportista retirado, vamos de Guatemala a Guatemierda. Pero hasta ahí nada nuevo. Bien, echadle un ojo a la foto de Indurain.


Y ahora responded a la siguiente pregunta: Olvidándonos de que sabemos perfectamente quién es, ¿De qué aspecto tiene en esa foto Induráin?

a) De haber ganado el Tour de Francia 5 veces.
b) De paralítico cerebral
c) De compañero de parranda de Charlie Sheen


Tanto la b como la c son correctas. En realidad tiene aspecto de compañero de parranda de Charlie Sheen con parálisis cerebral. Hasta la mano que aparece por ahí debajo sosteniendo el producto parece un inserto, como si hubiera ahí un asistente agachado supliendo las manos inertes de Miguelón.

¿Y qué es eso de gánale la carrera al colesterol? Los publicistas siempre sienten una necesidad mórbida de aunar el mensaje publictario con alguna característica de la profesión del prescriptor famoso pero en este caso parece que sugieren que le ganes la carrera al colesterol muriendo antes de otra forma. 'jajaja jódete colesterol, he muerto por sobredosis, TÚ NO ME HAS MATADO, TE HE VENCIDO'. Casi parece como si Danacol en realidad fuera una droga novísima, algo así como heroína en yogur líquido.

PD: ¿Y qué me decís de su sonrisa? Ese ictus asimétrico, ese quiero y no puedo. No me puedo creer que de toda una sesión de fotos esta fuera la mejor.

sábado, 26 de febrero de 2011

Trollemaster


El otro día vi La Profecía, la de Gregory Peck, pero este no es uno de esos blogs en los que el autor aburre a la gente contando su puta vida. En la peli hay un momento muy cinematográfico, ya cuando la pareja sospecha que su hijo es un demonio, en el que Gregory Peck que ha viajado a Italia para investigar el asunto llama a su mujer en Estados Unidos para decirle que huya del país. La mujer le pregunta que por qué, que qué pasa, pero el mago del suspense de su marido no se lo quiere decir. Y ojo, que la mujer está en el hospital escayoladísima, con la movilidad impedida, pero da igual, la tía le hace caso e intenta huir del país, ¿cómo no le va a hacer caso? es su marido y es embajador, si no puedes fiarte ni de tu marido embajador apaga y vámonos ¿no?.

Esta misma situación se repite en infinidad de películas, son esas pequeñas mierdecillas del cine que nos entran por los ojos como si nada, esas excrecencias necesarias para que un personaje no repita hablando lo que el espectador acaba de ver, esas incongruencias que ya ni notamos gracias al efecto de acumulación y la suspensión de la incredulidad.

-Nicole, tienes que salir de casa ¡Ahora!
-¿¡Pero qué ocurre!?
-¡No hay tiempo para eso!, ¡Sal de casa!
-Pero...
-Pe-pe-pero el poncho ¡Sal de casa! ¡YA!

Ya me dirás lo que se tarda en decir algo como 'la casa va a explotar' o 'el tío camuñas acecha en el armario'. Yo creo que hasta ahorras tiempo porque no te hacen preguntas. Pero bueno, es la magia del cine.

¿Es la magia del cine trasladable al mundo real? No siempre, -todos mis intentos de fabricar un monopatín volador han acabado en tragedia amoratada- pero creo que si durante muchos años llevas una vida ordenada y ejemplar, seria, aburrida y diligente puedes llegar a tener un gran Potencial Troll. Acumulas la confianza de tus semejantes durante años para de repente ser capaz de gastar las bromas más inverosímiles y convertirte en el Trollemaster de la residencia de ancianos.



Imagínaos. En realidad Gregory Peck ha descubierto en Italia que su hijo es perfectamente normal y para celebrarlo se le va la puta cabeza y decide gastarle un BROMÓN a su mujer, le llama fingiendo estar preocupadísimo, consigue hacerla volar escayolada hasta Italia y luego se descojona en su cara de momia mientras descorcha una botella de Lambrusco.

domingo, 20 de febrero de 2011

The Game


En anteriores posts ya me he quejado y he propuesto soluciones al principal horror de la sociedad moderna: Ser increíblemente aburrida y carente de emociones. Es la hora de añadir la zanahoria al muñeco de nieve de esa reflexión.

Por si fuera poco drama que nuestras vidas tengan una inclinación terrible al tedio la mayoría de cosas que nos ocurren son incontrolables. Esto en principio podría ser divertido e incluso emocionante, el miedo a lo desconocido, ya sabéis. Pero no, los riesgos incontrolables de la modernidad son el cáncer, los accidentes de tráfico y que no funcione internet. ¿Qué tiene de emocionante el cáncer comparado con, por ejemplo, el ataque de un monstruo tentacular en el mar de los sargazos en el siglo XIX? ¿Y un accidente de tráfico? ¿Qué tiene de aventuresco morir por quedarte dormido al volante? Morir dormido, ¡dormido! mientras podríamos estar muriendo a miles, qué digo a miles, ¡a cientos de miles!, por ataques de bandidos en los caminos reales después de intensos combates a espada como ocurría antaño.

Esta falta de control lejos de proporcionarnos emociones lo que acaba trayendo es una despreocupación por nuestros actos y en definitiva más apatía y aburrimiento. Contra un pulpo gigante puedes liarte a espadazos, contra el cáncer sólo queda tumbarse en la cama y sufrir los efectos de la quimioterapia hasta morir tumbado en una cómoda cama. Si no te hubieras arriesgado tomando esa ruta, si hubieses puesto el barco al pairo, no te habrías adentrado en esa maraña ignota de algas, si hubieses sido más prudente a la hora de acercarte a la borda para intentar descubrir el origen de ese sonido burbujeante y si hubieses acertado con ese último mandoble el pulpo gigante no estaría ahora apunto de triturarte las costillas con su afilado pico. ¿Pero qué podrías haber previsto con el cáncer? ¿Qué podrías haber hecho? ¿Dejar de comer transgénicos? No. Absolutamente nada.

Pero no todo está perdido, la despreocupación debe ser reconducida, la despreocupación y la inconsciencia son los dos pilares sobre los que se construye la diversión. Si nuestros actos no tienen relaciones directas con sus consecuencias aprovechémonos de ello, generemos nuestros propios procesos de causa y efecto. Nuestros propios juegos. Dejemos que nuestra vida esté controlada totalmente por el azar. Si alguien dice determinada palabra en el transcurso de una conversación busca cualquier excusa para ofenderte e insultarle, bésala si se pone unos zapatos rojos, mata a la próxima persona que conozcas que se llame Pascual y no hables en las peluquerías bajo ningún concepto.



No puedes controlarlo, ríete de la vida a la cara, diviértete.


sábado, 12 de febrero de 2011

Análisis publicitario de periodicidad imprevisible: H&S

De nuevo una sobrexplotación de la palabra 'todo', igual que en el post anterior. Cómo nos gusta exagerar.


¿Fernando qué tienes en la cabeza? De TODO menos caspa. Concentración, eficacia, ganas de violar monjas, precisión, tradición, esquizofrenia, de TODO menos caspa, la caspa es lo más bajo. Cualquier cosa que puedas tener en la cabeza es preferible a la caspa, incluso un tumor cerebral.

¿Y si en realidad el anuncio fuera una manera retorcidísima de Fernando Verdasco para comunicar que realmente tiene un tumor cerebral?. El tumor le ha vuelto muy loco, le ha presionado los lóbulos contra el cráneo muy fuerte y ha desarrollado un sentido del humor rarísimo. Ha engañado a los de H&S para montar toda esa farsa que sólo sabe él, pero recordándola por las noches se ríe a carcajadas en su cama mientras se acaricia la protuberancia que ya empieza a asomarle por detrás de todo ese PELAZO.

martes, 1 de febrero de 2011

Todo dos por uno.


El otro día estuve en un restaurante que anunciaba eso. A simple vista parecía la clásica oferta de dos por uno, pero era diferente. No ponía menús infantiles dos por uno, panqueques dos por uno ni ninguna fórmula mojigata. Ponía todo, TO-DO, se tiraban a la piscina, TODO dos por uno. Se tiraban a la piscina sin flotador, a una piscina con cloro en el agua, es más solamente con cloro, en su estado gaseoso, de hecho ni siquiera había piscina, sólo había un agujero negro de duplicidad que olía intensamente a cloro.

Entrabas y daban ganas de pedir dos tenedores, dos sillas, dos camareros, dos de todo, dos restaurantes, ¡dos! jajajaja idiotas, no lo habéis visto venir. Sírveme dos cocacolas camarero bicéfalo. ¿Y el propio cartel? ¿qué pasa ahí? Dos carteles de Todo dos por uno. Los restaurantes se irían duplicando hasta el infinito. La primera réplica del restaurante original también tendría un cartel que le obligaría a seguir clonándose. Un rollo fractal muy chungo y catastrófico. Algo de lo que Copérnico ya nos advertía.

wizard, mago, hechicero, sorcerer, atomic bomb, explosion, mage

Al final el restaurante se sale con la suya y acabas con el doble de diarrea.

No me extrañaría que para la expansión de Starbucks haya ocurrido un fenómeno similar.